h1

Vida en cantidad

22 abril 2009

Yo no conozco a ninguno, pero he oído que por ahí anda gente que ha tenido que poner cien velas en una tarta. Bueno, andar no mucho, pero dicen que respirar si que respiran. Aunque tampoco es que abunden y es que, seamos sinceros, esto de vivir no sólo no es para siempre sino que se viene acabando normalmente unos cuantos años antes de los cien. O muchos años antes. Solamente una pequeña minoría osa alcanzar tal zona de las curvas de longevidad. Y de esos pocos, uno de cada cien mil, ahí queda eso, se empeña, se empeña y alehop… 115 años.

Luego están los rebeldes. Como Jeanne Louise Calment. Una francesa que nació en 1875 y no murió durante 122 años. Hay otros casos de mayor longevidad pero se albergan dudas de su autenticidad ya que la documentación en la que constan sus edades no es completamente fiable. Entre ellos el abuelo de Noe, Matusalen, al que la Biblia otorga 969 años pero cuyo cuerpo no ha sido encontrado tras el diluvio universal.

Los 122 años de Jeanne Calment, por el contrario, si que han sido contrastados. Eso le valió la fama. La diosa de la longevidad en un mundo dedicado al culto de la vida. Y es normal. Hay dos cosas que, a pesar de los encomiables intentos de convertirnos en dioses, aun conservamos los seres humanos como ilustres miembros de la Naturaleza: la perpetuación de la especie (o el sexo) y, aunque no tan universalmente, la conservación de la propia vida (o el no querer morir de ninguna manera). Por eso no fumamos, bebemos poco, comemos sano, hacemos ejercicio y estudiamos la población de Okinawa para saber como diantres consiguen sus habitantes que aquello se parezca a Shangri La.

Vida en cantidad. Eso queremos. Y un poco de calidad. Calidad que se reduce a poder moverse con un mínimo de agilidad durante los máximos años posibles. ¿Nos meteríamos en una burbuja donde nos aseguraran que, de no abandonarla nunca, alcanzaríamos 150 años sin problemas de salud? Pocos lo harían, aunque algunos habría. ¿Pero cuantos, si les apetece echar un trago, esperan a que salga algún estudio donde digan que es bueno para el corazón? O enterarse de que Jeanne Calment achacara sus 122 años a la costumbre de beber vino tinto. Y que proclamara desde el sillón donde se sentaba, según decía, sobre su única arruga haber dejado de fumar sólo cinco años atrás, con 117, porque ya estaba ciega y le daba vergüenza pedir fuego. Casi parece que dejar de fumar la mató. ¡Venga! decimos, hagamos algún exceso que no pasa nada.

María Díaz Cortés murió hace unos meses rodeada de ratas en un barrio chabolista sevillano. Su documentación le atribuía 117 años pero hay dudas sobre su nacimiento. Es fácil imaginar que no nació en un palacio. Y tampoco se pasaría el día firmando papeles. Le podían haber preguntado a ella sobre la calidad de vida, aunque al menos le quedaba familia. A Jeanne Calment no le sobrevivió ningún hijo, ni ningún nieto.

Anuncios

10 comentarios

  1. Joder que mal rollo. Pero tienes razón, de que sirve tener tropecientos años si no puedes disfrutarlos o no tienes a nadie con quien hacerlo…

    Nunca me he preocupado excesivamente de mi salud, pero visto así, que le den… carpe diem.

    Saludos.

    P.D: Me gusta como escribes… creo que estaré por aquí de vez en cuando.


    • Hola .undermind,
      es como si buscaramos entre las piedras tiempo para poder gastarlo buscando mas tiempo entre las piedras y asi como si pudiera ser para siempre.
      Como bien dices disfrutemos el que tengamos. He pasado por tu blog y me consta que a ti no se te da mal. Te van a mandar rezar avemarías hasta que los gastes.
      Un abrazo.


  2. Ufff…¡Qué miedo siento de solo pensar que podría llegar a esas edades!

    Pero lo peor viene cuando ves que no te sobrevive ningun hijo, ni ningun nieto…Demoledor.

    saludos


    • Hola Alejandro,
      comparto ese miedo, llegar solo a esas alturas significa haber visto a demasiada gente querida morir.
      Pero en fin, es difícil que nos toque.
      Un abrazo.


  3. Desgraciadamente, el “vacie” es el poblado chabolista , mas antiguo de España. Nadie se acuerda de ellos.
    Es una verguenza que no seamos capaces de cambiar la situación tan penosa en la que viven.
    Enhorabuena, por el Blog.
    No todo va a ser copiar y pegar.
    Bastante mas original que el mio.
    Un saludo.


    • No sólo hay gente que se olvida de El Vacie, también hay quien se acuerda de él para culpar a sus vecinos de su situación y de que suba el precio de la cocacola.
      Menos mal que otros, como tú, ponen esos “granitos de arena” en otra dirección.
      Un abrazo Enrique.


  4. Me da miedo la idea de vivir tanto. A veces pienso que me gustaría quitarme la vida antes de llegar a ciertas edades. Pero ¿cuándo es el momento en el que decides hacerlo? No parece fácil que haya un día para ello, porque lo natural es querer vivir una jornada más y al final nunca aparecerá ese momento final voluntario.

    Excelente entrada.


    • No podemos respirar bajo el agua ni tocarnos el codo con la mano del mismo brazo. ¿Y podemos elegir libremente cuando dejar de ser? ¿libremente? No se si estamos capacitados. Cuando alguien lo hace, no creo que decida no vivir una jornada más, no creo que decida dejar de ser, lo que decide es dejar de estar. Dejar de ser solo es un medio al alcance de todos (o casi todos) cuando las demás circustancias son (o creemos que son) inalterables.
      Puede resultar atractiva la idea de ese final voluntario, una especie de “esto al menos lo decido yo”, pero tengo dudas de que sea tan romántico como suena. Me parece más humilde emplear la voluntad en intentar decidir como vivir que en como morir. Otra cosa es cuando uno no puede decidir como vivir, claro.
      Un beso Sara. Muchas gracias por tus comentarios.


  5. Y bueno.

    ¿Y Ayala?


    • Por supuesta una muerte temprana no da sentido a una vida, pero a veces es la consecuencia que paga alguien que vive intensamente su presente; sin que eso signifique que sean mejores, ni mucho menos, las aficiones que probablemente te acortarán la vida.
      Tienes más suerte si te gusta escribir que si te gusta el alpinismo, pero en los dos casos debes hacer lo que te gusta, ¿no?
      Y Ayala, pues me alegro de que haya dispuesto de más de 100 años para que gozaramos de su talento y de que de no fuera asesinado en la Guerra Civil como su padre y su hermano, pero no creo que fueran por cuidarse más que ellos.
      Un abrazo fuerte. Y gracias por esa zona fótica…



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s