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El talento de un albañil

12 mayo 2009

El delegado que Citibank había escogido para la negociación acudió a Paris extrañado. Fue al principio de los ochenta. El banco al que representaba, uno de los mayores del mundo, estaba realmente amenazado debido la proliferación de unos cheques falsos cuasi perfectos. El responsable estaba sentado en el banquillo en un juicio, pero los cheques no dejaban de circular y las planchas no aparecían. La situación era muy grave, ya no sólo por el dinero que les estaba siendo directamente estafado sino también por la perdida de clientes y de beneficios debido a las medidas que se estaban viendo obligados a tomar. La historia tenía que terminar. Las planchas tenían que aparecer. Tenían que negociar. Tenían que negociar con un albañil.

Goliat, perdido en una situación que no podía entender, intentó mantener orgulloso su dignidad negándose a estrechar la mano a un “criminal”. Pobre Castilla, desprecia cuanto ignora, que decía Machado. Lucio Urtubia, un albañil sin formación, un anarquista español exiliado en Paris, se levantó y empezó a blasfemar, a soltar improperios y a señalar con el dedo a los que él consideraba los verdaderos criminales. No solo pidió a cambio de las planchas la absolución sino una muy importante cantidad de dinero. Citibank, el gigante Citibank, hincó la rodilla en el suelo y acabó accediendo a las peticiones de Lucio.

Lucio hacía lo que hacía por política, sin ánimo de lucro, resultaba inexplicable para sus adversarios. Decía que había tenido suerte naciendo tan pobre porque así no le había costado nada rechazar el poder establecido. Mucho tiempo atrás su padre, enfermo de cáncer, le pidió que acabara con él para no seguir sufriendo unos terribles dolores. Dolores que podían haber sido paliados con algo de dinero. Lucio decidió matar a la cajera del banco de su pueblo y robar el dinero. Fue incapaz de hacerlo. Pero nunca olvidó quien era su enemigo.

Tras todo el asunto de Citibank, en su casa se descubrió un cheque auténtico sin cobrar. ¿Por qué hace cheques falsos si ni siquiera cobra los verdaderos? Lucio siempre vivió (y vive) de su trabajo como albañil, era excelente en ello. También era un excelente falsificador, puede que el mejor, pero con ello solo quería luchar contra un mundo de documentos y no de personas. Incluso tuvo un plan para intentar herir la economía estadounidense a base de falsificar billetes de dólar a gran escala, buscó complicidad en Cuba, habló con el Ché, Ministro de Interior por aquel entonces, pero éste no accedió. Me pregunto que habría pasado si Lucio hubiera conseguido meternos a todos, a todos y a cada uno, unos miles de dolares falsos indetectables en el bolsillo.

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9 comentarios

  1. ¿Hubieramos mejorado? Si el otro tiene igual que yo, ¿dónde está la diversión?, lo que quieren es sentirse especiales, ser superiores, el poder… oh la lá…
    Antisistema… ¿anti qué sistema de gobierno?…
    (disculpa mi ironía, estoy sintiendo la falta de fe en casi todo …aunque si puedo respetar y respeto la acción de una persona no violenta, responsable, con una fuerte convición personal, trabajadora….)

    Gracias por acercarnos a Lucio Urtubia, no conocía, fíjate…
    Ahora tengo curiosidad de ver este documental http://www.hoycinema.com/Lucio-2007.htm

    Muchos besos y un abrazo enorme.


    • No se trata de mejorar nosotros con ese dinero en el bolsillo, se trata de analizar la estructura del mundo en que vivimos, una estructura que probablemente temblaría si alguien se pone a fabricar papeles de colores iguales que billetes y los reparte por ahí. Lucio no aceptaba los documentos de identidad como algo que pudiera regir el movimiento de personas entre paises, ni aceptaba el dinero como unidad de medida universal porque piensa que simplemente no mide bien. Es lo que él piensa. Y actua en consecuencia sin otro tipo de interés personal, cosa extraña de encontrar cuando la tentación era no tener que volver a hacer una mezcla de cemento.
      Avisame si no consigues el documental.
      Muchos besos. Adoro la ironía. Casi hasta la falta de fe adoro, je.


  2. 😉 así haré, muchas gracias.


  3. Buenoooo…Es impresionante la vida de Lucio Urtubia. Un albañil que ni siquiera gastó un solo cheque de los que había falsificado. Eso si que son ideales. Convinciones férreas son las de este hombre. En la wikipedia dice que sigue vivo, tiene que ser interesantísimo hablar con él. ¡Bravo por Lucio! En él se cumple, como tú bien dices el pasaje bíblico de David y Goliat.

    Me ha gustado explorar en la red el rastro de este gran personaje. Muy, pero que muy interesante.
    Un abrazo muy grande.


    • No hace mucho una conocida me comentó que no solo Lucio está vivo, sino que además no es difícil encontrarlo en Paris. No estaría mal un rato de charla con él ¿verdad?
      Gracias Sara. Abrazos y más abrazos.


  4. Gracias por darme a conocer esta historia! no sabía de la existencia de este personaje. ¿Donde podría conseguir ese documental?


    • Hola caótica,
      me alegra que te interese el personaje, bueno, la persona en este caso.
      Curiosamente vendo copias del documental a muy buen precio… broma! Ya me pongo en contacto contigo.



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