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Sin prisa pero sin pausa

22 mayo 2009

Frena, me digo, frena un poquito. No vayas tan rápido que no hay mucho tiempo. Y no lo puedes perder mirando las cosas pasar por delante tuya a mil por hora, porque al final no has visto ninguna, solo sus sombras. Frena, me digo. No pares pero frena. Y abre bien los ojos, aprovecha el camino, no sientas a medias, no sacrifiques cada paso por dar el siguiente, que los tesoros andan siempre escondidos, que no son fáciles de ver, que incluso pueden parecer feos a lado de tantas luces de colores, tú abre la tapa, me digo, abre la tapa de los cofres con los que tropieces, no te quedes en la superficie, que en la superficie no cabe mucho, no te quedes con eso, no sientas a medias me repito.

Pero la tentación no es pequeña. Tantas cosas. Tan poco tiempo. Me confundo. Y corro. Y vea usted Paris en 48 horas. Y Estambul esperando. ¿Y ha pisado África? ¿Si? Pues márcala. Vista. Siguiente punto.

Despacio, me digo. Despacio que no hay mucho tiempo. No lo desperdicies. No vivas a medias. Insisto. Otra vez. No vivas a medias. Que tiempo hay el que hay. No más. Se me quedarán cosas fuera. Y lo lamento. Lo lamento de veras. Así de crudo, se me quedarán cosas fuera. Pero otras… otras no.

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10 comentarios

  1. ¿Por qué siempre quiero comentar en tu blog pero nunca se que decir? Es todo tan enigmático…

    Ojalá pudiera decir algo mas que “las prisas son malas”. Lo que esta claro es que siempre tengo mas preguntas después de leer tus posts que antes. ¿Por que esa prisa? ¿Por que “no sientas a medias”?

    Cuanta ansiedad me da leerte 😉

    Saludos.


    • ¿Por que esa prisa? Supongo que es una reacción natural a la falta de tiempo, como si quieres ver todos los cuadros del Prado y solo tienes un día, es difícil dedicarle a solo uno lo que se merece y sacrificar así los demás. Y acabamos viendo los cuadros a medias. Y quizá eso sea no verlos. “Las prisas son malas” que tú dices.
      Pero no es fácil. El tiempo es finito. Bueno, más bien nos es finito. Y la prisa también tiene sus argumentos.

      Creo que sigo sin explicarme mucho ¿verdad?
      Oye, me tomo lo de la ansiedad como un cumplido ¿no? en honor al título del blog 😉

      Un abrazo.


      • Si algo me gusta es cualquier cosa que me haga pensar y sin duda cuando te leo solo hago que darle vueltas a lo que dices buscando dobles significados o metáforas ocultas.

        Es como un reto constante, así que sí, es un cumplido 🙂


  2. Has nombrado el Prado. Es un museo que siempre me provoca algo de frustración. Y es precisamente por no poder abarcarlo todo. También me depara muchos deleites. La última vez que estuve ya habían hecho la ampliación de Moneo. Me harté de andar por los pasillos hasta que los pies se me negaron. Hay veces que estarías delante de un cuadro toda una mañana, pero como hay tanto… El Bosco me fascinó. Por supuesto había oído hablar de este pintor, pero no me había parado nunca a mirar sus cuadros.
    Supongo que en la vida también es normal tener esa sensación de que te pierdes algo.

    Un abrazo. Sin prisas.


    • Cuando te paras frente a un cuadro estás no viendo otros muchos.
      Cuando haces algo estás no haciendo mil cosas que podrías hacer en su lugar. Y si eso te afecta, ni siquiera lo que haces lo haces bien. Y es que esas mil cosas tientan.
      La prisa está de moda. Y tal vez es menos frustrante, por ser menos reflexiva. Pero…
      Que rico ese abrazo.


  3. Si es que nuestro tiempo esta enfermo de prisa. Los hombres grises sobre los que escribía Michael Ende parece que existen realmente. Lo quiero ya! es el grito actual. Dietas milagro para el bikini sin chica, el microondas, querer tener todas las respuestas, la ansiedad por abarcarlo todo con un click de ratón. Es esperanzador leerte decir para, relájate, vive el aqui y el ahora con todo lo que eso implica. Alguien me dijo una vez: “Puedes tener lo que quieres, si sabes renunciar a todo lo demás”


    • Que grande Momo ¿verdad? La única diferencia con la realidad es que los hombres grises no son tan fáciles de detectar, van vestidos con colores atractivos y no paran de sonreir.
      Me ha encantado eso que alguien te dijo una vez…
      Un beso.


  4. “Ahora el ánimo,
    el apremio de un graznido
    y un aleteo a mi espalda.

    De repente
    estar.

    Litigar contra luces.

    *

    Obra en silencio,
    corazón.

    Vela y fermenta el fruto,
    vino nuevo que hospeda al venidero.

    Estas vides serán puente cruzado
    sobre el campo que resbala entre los dedos.

    *

    Repentina,
    la franja abre la nube,
    fortalece la tarde.

    Gracia absoluta de la luz,
    haz en mí tu forma reprimida.
    *

    Merezco ser tragado por la umbría
    mientras reverbera el sol
    y el ave ensueña.

    Todo desfallece y algo grita.

    Interrogo a las peñas,
    a las huellas,
    a los ariscos ojos del camino.
    *

    La memoria de los mares
    en la espuma respirada.

    La vida
    cruje a un paso.

    Hay mundo todavía.
    *

    La tormenta da faz a otra tierra
    al límite del ocaso
    un mundo frágil de árboles lóbregos
    y de estancias con desaparecidos.
    *

    La piedra incluye al árbol,
    el árbol a los huesos,
    la cal del esqueleto al corazón
    que en el núcleo de la roca late.
    *

    También lo exhausto aguarda
    y una pasión elemental sostiene.

    El pinar se dora y lo eludido
    cristaliza en la efímera resina.

    Pronto se va,
    la olvida,
    loco por adueñarse de otra casa.
    *

    Ladridos;
    campanas de la tarde
    en los eucaliptos.

    Pulso
    del cuerpo,
    afuera.

    Una hora venenosa
    sorbe tuétanos.
    *

    Cuando amanezca y con la luz asciendas
    surca el mar,
    clamor de la inocencia del cielo.

    Extensa,
    la niebla taja la retina.”
    MANUEL CRESPO. La vida lenta.


    • Muchas gracias por el texto. Me permito transcribir la reseña que he encontrado del libro (libro único!) de Manuel Crespo escrita por él mismo:
      “Tengo una paleta en mi mente, relacionada con la naturaleza elemental y austera en la que se basa el libro, pero prefiero reservármela para mí. La vida lenta alude a una necesidad, en mi opinión imperiosa, de regresar a una realidad, la de la relación física y afectiva con el entorno, que es facultad íntima del hombre y que se ve seriamente amenazada. El hombre nació para sentir el transcurso del tiempo, para admirarse de la sucesión de los días, para habitar la desprotección en la que las cosas se abren y muestran, como vislumbre y ausencia, una intimidad fulgurante.”
      Ahí queda eso.
      Un beso.


      • ¡Bien!
        Me alegra muchísimo que lo hayas encontrado.
        Besos, 🙂



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