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De vuelta

8 enero 2010

Cuando volví tras tanto tiempo esperaba encontrarlo todo diferente, no reconocer las calles, andar desorientado sin mis viejas referencias, sorprenderme por verme como un extraño rodeado de extraños en el sitio donde crecí. Pero no fue así. Nada había cambiado en el barrio y, en contra de lo que podía esperar, aquello derivó en una sensación cálida. No duró mucho. Sólo hasta que me asaltó la idea de que aquello sería por que fuera de esa aparente burbuja todo parecía ir a peor.

Los coches, más modernos y en mayor cantidad, eran la única prueba del paso del tiempo. Sin embargo no desentonaban en la imagen del barrio. Habían ido cambiando delante mia en todos los sitios por donde pasé. Muchos pequeños cambios no hacen un gran cambio. Por eso no vemos envejecer a la gente con la que convivimos. Los edificios si eran los mismos e incluso las tiendas podrían haber encajado en una vieja foto a pesar de que muy pocos de los locales seguían con el mismo comercio.

Enfilé la calle de casa de mis padres mirando a todas partes. Intentaba fijarme en los detalles como si tuviera delante el juego de buscar las siete diferencias. Pero apareció aquel niño saliendo de la panadería y ya no pude dejar de mirarlo. Iba cargado con dos bolsas de plástico, una de ellas llena de barras de pan. Esperó impacientemente que dejaran de pasar coches y cruzó al semitrote. Ya en la otra acera devolvió tímidamente el saludo a una mujer y comenzó a caminar con paso cansado. Yo le miraba impactado. No solo sabía en que portal iba a llamar al telefonillo para que su madre le abriera, también sabía lo que iba a ser de su vida. Cuando se iba a cansar de aquel barrio, cuando iba a marcharse de aquella ciudad y de aquel país solo por escapar buscando donde ni en el idioma se parecieran a lo que allí le rodeaba. Que gente iba a conocer, por qué cosas iba a llorar. Quisiera o no. Me pregunté qué podría decirle.

Sacudí la cabeza para dejar de verlo y me di la vuelta. Me alejé luchando para no mirar atrás. Veinte años atrás.

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20 comentarios

  1. Muy profunda y muy fuerte tu…no sé como denominar toda esa secuencia de sensaciones, divagaciones, en fin, me ha parecido un libro abierto de verdades y sentimientos todo así, mezclados y en lucha constante con el ayer y el hoy.
    Aunque sacudas la cabeza para no ver, no verás con los ojos. Verás a través de otros ojos a través de otros corazones y otras vidas.
    No puedes luchar contra el tiempo, alíate a él y todo irá mejor.
    Un beso.


    • Uy! Ya quisiera yo esa alianza, pero se me antoja complicada. No acepta más que humildes siervos, y sí, puede que sea mejor, pero…


  2. A mí me pasa lo mismo cuando vuelvo a casa de mis padres. Justo esta mañana comprando un cuarto de pollo para el cocido del sábado, he tenido la sensación de que había vuelto diez años atrás.
    Cuando esto suele ocurrirme, más que tranquilidad, siento un miedo de narices. Como si estuviera de repente encerrada en una cápsula de plástico y no pudiera escapar. Una extraña paranoia.
    Estoy segura de que alguna niña por aquí sentirá lo mismo una vez termine la secundaria, pero no voy a contárselo, es mejor que lo viva por ella misma y que eso le endurezca o le pierda más aún, no sabemos qué pasará. Ojalá tenga suerte.

    Un beso y bienvenido 🙂


    • A mi tampoco me gusta esa sensación, me huele a oportunidades perdidas irremediablemente. Aunque crea que no hay alternativa y que en cualquier caso me olería a lo mismo.
      Un beso.


  3. Este no es mi comentario. Sólo divagaba y, recordando que descubrí a Rafal Amor un poco tarde, encontré de nuevo esta canción que es… (a veces las palabras no llegan a expresar…).
    Para vosotros:

    Un abrazo…


    • ¡Gracias! Pues si tú lo descubriste tarde yo lo tengo por descubrir… 😉
      Para quien no tenga spotify y esté interesado en bichearla por ahí, la canción es una llamada “Hay quien…”.
      ¡Besito!


  4. Interesante reflexión.

    ¿Qué le dirías a ese niño? Yo me quedo en blanco cuando me hago esa pregunta, tal vez no le diría nada a la niña que fuí. Pero como tenemos un año nuevo que estamos estrenando ya, sí me digo ahora que voy a disfrutarlo todo lo que pueda.

    Feliz año, fuente de sed.


    • No sabría que decirle, m gustaría avisarle de un par de cosas pero conociéndolo no tengo duda de que no serviría para nada. Lástima.
      Un beso muy fuerte Sara. Feliz año.


  5. A ese niño no podría decirle nada, porque a vivir se aprende viviendo, y es la propia vida la que nos va dando las herramientas para enfrentarla, aunque los niños que fuimos sigan, de algún modo, perviviendo en nosotros. Mientras tengamos un telefonillo al que llamar no todo estará perdido. 🙂


    • Casi mejor armas en vez de herramientas, eh? jeje.
      Un abrazo.


  6. ´
    ¿Y el niño…? ¿Qué te diría ahora? ¿Mereció la pena ese viaje desde el barrio? ¿No pensaba él en una vida con más virtud, con más amor, con más éxito?¿Se reconocería en ti?

    ¿Acaso eres el sueño que tuvo de su futuro?

    un abrazo


    • La verdad es que ese niño nunca soñó con un futuro, aunque eso no quiere decir que le gustara ver lo que he hecho con su vida, o lo que estoy haciendo. Era bastante más espabilado que yo, supongo que él si me hablaría y me preguntaría si es que estoy tonto o que.
      Un abrazo.


  7. Qué gusto leer tus relatos, la verdad que si, de la buena, ¿eh?. 🙂
    Me da que ese niño ya te ha hablado.
    Una vez, cuando era una adolescente, pero me creía ya mayor, una persona me dijo: “aunque creas que ya sabes, nunca olvides de dónde vienes, quiénes son tus padres, tus abuelos, tus bisabuelos ….son la sabiduría que traes contigo.”
    Por lo mismo, ese niño es la sabiduría que traes contigo.


  8. Ah, …. 🙂
    ¡Feliz aniversario! Que ya hace un añito.
    Besos.


    • Gracias mirada!
      Ya sabes lo que me cuesta no discrepar, pero creo que llevas razón. Desde luego lo que es seguro es que ese niño me habla más a mi de lo que yo pueda decirle a él.
      ¡Un besazo!


  9. quieres volver? ……..muchos estariamos contentos de ello, aunque nunca te lo pidamos 🙂


    • En la letra del Pedrá de Extremoduro hay un trocito que me encanta:
      “…por volver donde alguien te quiere sin que vuelvas…”
      Un beso enorme.


      • …pues te respondo con otro trocito de otra de sus letras en Quemando tus recuerdos:
        “…No necesito verte pa saber que estás conmigo” …pero lo prefiero, jeje
        otro beso enorme “pati”


  10. Las palabras se me quedan en nada al leerte. Ya lo sabes, me dejas callada, pensativa, emocionada.


    • Jo, muchas gracias caótica. Pero de callada nada, por favor.
      Un besazo.



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