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Cirugía moderna

19 enero 2010

Déjelo doctor, tengo miedo de volverla a encontrar. Y sin el dolor no tendría con que defenderme frente a ella. Si accedo a operarme y quita usted todo su rastro de mi cabeza, si me limpia de sus recuerdos, ¿que pasará cuando la vuelva a ver por primera vez?

Sus ojos clavados en los míos. Mi cuerpo dentro del suyo. Las nubes bajo los pies y… No. Otra caida así no. Prefiero arrastrarme por el suelo como hago ahora. Ya se que no estoy bien, pero lo peor, lo duro, fue el aprendizaje. Y no es que esté orgulloso, preferiría no saber lo que sé, que nada hubiera pasado, o mejor que nada pudiera pasar, pero eso no lo consigue su cirugía, hasta ahí no ha llegado la ciencia. Asi que no, doctor, escojo asegurarme de que no volverá a pasar. Y para eso no es que necesite el pasado, lo que necesito es que me duela hoy, y, ya le digo, me da miedo que no sea así si usted me arranca ese trozo de memoria.

Imaginese que ella también se opera, que me borra al igual que yo a ella, y que mañana nos sentamos al lado en el metro. Ni siquiera puedo estar seguro de que lo que ahora recuerdo solo haya pasado una vez. Usted me lo diría, ¿verdad Doctor?. Déjelo. Sigo con los antidepresivos. Sigo dejando que pase el tiempo. Puedo hacerlo. A ver donde me lleva.

Inspirado en “Olvidate de mi”, de Michel Gondry.

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22 comentarios

  1. Cuantas veces habré querido borrar parte de mi vida de mi recuerdo, pero sin ese dolor no seriamos quienes somos. Yo apuesto también por la medicación si con ello aprendo algo.

    Además, las cosas se ven mucho mejor cuando se convierten en parte del pasado y al final, todo se supera. O eso espero.

    Saludos.


    • No seríamos quienes somos, pero ¿puede que fueramos mejores?
      Siempre dudé de que las cosas se vean mejor cuando pasa el tiempo, creo que sencillamente el observador cambia lo observado, y el tiempo y nuestra psicología retocan las cosas para hacernoslas potables. Supervivencia ¿no?
      Un abrazo.


  2. Has estado metiéndote en mi cabeza?


    • Jeje, he estado metiendome en tu blog.


  3. El día que llegue a eso la ciencia, ¡se van a forrar los cirujanos! Y es que parece que nos gusta repetir una y otra vez el mismo error.

    Claro que somos lo que vivimos y lo que sufrimos, ¿pero quién no ha deseado no tener que aprender de esa manera?
    Puede que borrarnos pedazos de memoria no sea la solución, pero ¿cuál es entonces? ¿Vivir enganchado a los recuerdos y a la medicación?
    (Silencio)
    Debe ser que no hay respuesta.

    ¡Muy bueno! Un beso.


    • El dia en que llegue a eso la ciencia… no hables tan en futuro:
      http://www.elmundo.es/elmundosalud/2008/10/22/neurociencia/1224689132.html

      Yo también creo que no hay respuesta, no hay solución sincera que convierta algo malo en bueno. Queda la aceptación del fracaso, la tolerancia a la frustración, la educación emocional, no se, todas esas cosas de las que hablan los que hablan.

      Un beso.


  4. Coincide que le andaba dando vueltas a un tema muy cercano al que acabas de llevarnos con esta historia, ¿cómo resolver el pasado para que no se repita?
    🙂


    • Pues la verdad es que no se. No parece fácil. Quizá podamos apelar a la suerte.
      ¡Besitos!


      • A la suerte, dices, grrrr…. 😉


  5. Qué horror… qué terror… pensar que se pudieran borrar los recuerdos, decidir una memoria selectiva que, como dicen que ocurre a muchas personas ancianas en el ocaso de su vida, sólo retiene aquello que nos trajo la felicidad.

    Entonces… entonces andaríamos como lelos, pensando que la vida es rosa (para quien le guste este color) y que correr cuesta abajo hacia el muro que vemos de frente no conllevará una buena y dolorosa hostia??

    Me corrijo. Lo más probable es que, aun recordando el chichón de la vez anterior, sigamos veloces hacia ese mismo muro pensando que “esta vez, saldremos ilesos”.

    Quizá haya algo de inteligencia bajo esta aparente ingenuidad. Quizá, en el fondo, resulta que ciertos errores nos merecen la pena por lo bueno que nos hemos llevado en el camino, por la felicidad del aire rozando nuestra cara mientras nos deslizamos cuesta abajo, y sin freno….

    Me faltan…


    • Pero ¿y si un recuerdo, un camino que recorrimos ayer, nos hace peores y nos inhabilita hoy a emprender nuevo caminos? ¿No es mejor no aprender esa lección?
      Aunque el problema si pudiesemos elegir eso es, claro, tener que volverla a aprender.
      Un besazo.


      • No te puedo llevar la contraria.. qué pesados son los grilletes que nos atan al pasado…
        No sé, no tengo respuesta, hoy menos que nunca… (“Ich weiss nicht” decía todo el tiempo un colega llamado Michael Haneke. “Ni yo tampoco, ni puta idea….”)

        Besazos….


  6. El ser humano es el único animal que tropieza tres veces con la misma piedra, y le echa la culpa a la piedra.


    • Esas piedras estúpidas que se empeñan en ponerse delante nuestra… no aprenderán jamás 😉


  7. Quíén dijo que el camino sería un sendero sin pedruscos, sin curvas y plagado de rosas!
    Y mentiría aquel que dijera que el suyo es siempre armonioso, lleno de amor y felicidad.
    Sabes, y estoy segura que en tu piel lo has sentido, las cosas buenas existen. Si todo fuera negativo…merecería la pena seguir aquí?
    Los recuerdos, sean malos o buenos, entran en el lote y son parte de nosostros. Hay que ser fuerte y afrontarlo.
    No llores porque ya se terminó, sonríe porque sucedió!
    Lo escuché por ahí alguna vez.
    Un beso


    • Aun así, no tienen todos los caminos porque merecer la pena. Las curvas, las piedras, los charcos y las espinas de las rosas no son ni mucho menos lo que los hace positivos o negativos, sino la dirección que llevan. Si uno está convencido de que están en la buena, ya pueden estar plagados de minas que no puedes mirar tus huellas con inquina, pero si no es así no solo son una perdida de tiempo sino que te dejan en un lugar de donde pueden no salir buenos caminos. Vamos, en una mierda de sitio.
      Un beso grande.


  8. Vaya, vaya! Fase negativa por lo que leo. El fondo existe cuando uno siente que cae y resulta que cuando te das de golpe con él, vuelve a aparecer el camino. O dejas que todo acabe ahí o, uno se levanta y da un paso. Otra oportunidad surge, se desconoce cual será su final pero, todo merece la pena cuando uno siente su corazón latir.
    Hay que luchar por esa oportunidad, piénsalo.
    Un beso.


    • El corazón, tan irracional él, late. Eso no se puede negar, solo hay que tocarse el pecho. Pum pum, pum pum. P’alante!


  9. Pero qué animado tienes esto, tu blog se hace grande, muy grande… El tema que tocas me recuerda a una película de Kim ki Duk, llamada TIME,en la que tratan las operaciones de cara, cambiar de cara es también algo terrorífico, ¿no te parece?.


    • Pues no la conozco. Hala, a la lista. Y con ese título…
      Un cambio de cara tiene que ser algo tan extraño. Enlazándolo con la memoria, ¿se reescribiran los recuerdos para ponerles la nueva cara y así poder sentir que son tuyos? ¿o que tú eres aquel?


  10. no me cabe duda…
    me operaria..
    tengo algo o mejor dicho alguien a quien “extirpar” de mi cabeza..
    y no es porque no sea alguien con recuerdo bonito…
    es que su falta es tan dolorosa…¡¡¡¡

    bonitos como siempre tus post….
    saludos…¡¡¡¡


    • Ya, supongo que hay casos claros, es verdad, cuando el dolor no tiene una funcionalidad preventiva, ¿para que quererlo conservar?
      El que vivió algo bonito, ese yo pasado, no dejó de disfrutarlo en ese momento porque el yo presente no lo recuerde. Uh ¡que lio!
      Saludos. ¡Que alegría verte por aqui!



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