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Cambio de dirección

23 febrero 2010

Los bancos mandan cartas a los muertos para informarles de los movimientos de sus cuentas, aunque supongo que normalmente no deben ser muy extensas. También reciben cartas de clínicas dentales recordándoles lo recomendable que es al menos una revisión anual. E incluso alguna óptica les envía a final de año una bonita y solidaria felicitación navideña. Es agradable saberse rodeado de gente que se interesa y preocupa por ti. A veces la firma del director de las empresas parece de verdad.

Por eso me da pena decirles que el anciano que vivía en el piso donde ahora vivo yo murió hace más de dos años. Me veo tentado cada vez que le llega una carta con responder para informarles de que su destinatario ya no lee sus amables palabras y que se podrían ahorrar el dinero que les estará costando mantener la correspondencia. Pero luego me digo que es la envidia la que me conduciría a eso ya que no recibe él menos cartas que yo, y pienso que tampoco debe ser tanto dinero y que no merece la pena que por ahorrarles tan poca cantidad deba yo darles semejante disgusto. Por eso de momento lo único que hago es guardar todo lo que le llega.

He intentado localizar a su familia aunque sin éxito y lo que he pensado es en buscar su lápida en el cementerio. El anciano no tenía demasiada relación con los demás vecinos y nadie con quien haya hablado estuvo en el entierro ni sabe de nadie que pudiera haber ido, pero la mujer de la puerta de enfrente asegura que él era de esta ciudad. Así que debe estar allí. Junto a su nombre dejaré todas las cartas que ha recibido hasta ahora, me apuntaré sus nuevas señas y luego escribiré a los remitentes para indicarles el cambio de dirección. Además espero que haya una foto suya. Me gustaría ponerle cara. Aunque prefiero que no sea actual. La foto digo.

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6 comentarios

  1. Si me envías tu dirección postal, te envío un carta, al menos una, pero mientras estés vivo, 😛

    ¿Sabías que los egipcios escribían cartas a los difuntos?

    “Existiendo tan estrechas relaciones entre los vivos y los muertos podemos entender que en determinados momentos los egipcios no dudaran en hacer llegar mensajes a sus difuntos, escribiendoles cartas que depositaban en las tumbas de sus deudos fallecidos. Se han conservado varias de esas cartas, lo que acredita que su emisión hubo de ser una costumbre extendida.

    Estos textos, que constituyen una singularidad que distingue a la literatura egipcia, solían escribirse sobre los recipientes cerámicos en los que se depositaban las ofrendas dirigidas al fallecido; es también usual que se utilizara como soporte la tela de lino o el papiro, sobre todo en el caso de mensajes que tenían una mayor extensión. Los primeros ejemplos de cartas a difuntos que se han conservado son de los tiempos finales del Imperio Antiguo (dinastía VI) y se cree que la costumbre debió extenderse cuando se difundieron entre la población los cultos funerarios propios del mito de Osiris.

    Las cartas dirigidas a los fallecidos reposaban en una doble creencia que imperaba entre los egipcios. De un lado, pensaban que los espíritus, según hemos ya comentado, eran seres luminosos que tenían poderes mágicos y que gozaban de una gran movilidad, visitando la tierra tantas veces como lo deseaban; de otro, atribuían un inmenso poder creador a la palabra y, a fin de cuentas, a través de las cartas conseguían fijar la palabra en un soporte concreto (fuese un recipiente o una tela o papiro) y gracias a los poderes mágicos de los sacerdotes que llevaban a cabo los cultos funerarios conseguían neutralizar los peligros por los que los remitentes se sentían amenazados. Las cartas no se depositaban, sin más, en la tumba, sino que además el sacerdote llevaba a cabo rituales determinados que aseguraban que su contenido cobrase un gran poder mágico y llegase a conocimiento del difunto.”

    Extraído de esta página la Carta a Ankhiry… es muy interesante, me lleva a imaginar varias situacioens, como tus textos, que son un dulce, mira aquí:

    http://perso.wanadoo.es/historiaweb/egipto/cartas/ankhiry.htm

    Biquiños,

    P.D: Con eso de los campos verdes ¿te refieres a esto?
    http://www.andaluxia.com/fondosdeescritorio/campoverde.html

    🙂


    • Oye no lo sabía y la verdad es que resulta muy interesante… y ahora, una vez sabido, lógico… ¿como no iban a escribir los egipcios a sus muertos? Si en nuestra cultura el alma no huyera a otra dimensión, a ese cielo, o si al menos hubiera una puerta entre ambos reinos no me cabe duda de que estaría a rebosar de cartas… y apuesto a que todas estarían en este lado 😉
      De hecho bancos, compañías de seguros, distribuidoras, etc. deberían intentar seguirnos los pasos y estar a nuestro servicio para siempre, preocupados por nuestro bienestar eterno, son gente tan atenta…

      ¡Un besote!


  2. Lo confieso, soy una antigua. Añoro tanto la correspondencia escrita de puño y letra, tanto como el pan recien horneado con todo su aroma que te incitaba a darle un bocado así, calentito. Pero bueno, cosas del avance tecológico. Se perdió, qué le vamos a hacer!. Ahora, como bien dices, son los bancos y las compañias de seguros o “El corte inglés” que siempre te felicita por tu cumple, esas son las cartas que están en el buzón.
    Soy una carca por sentir cierta añoranza?
    Un beso.


    • Probablemente sí seamos unos carcas, pero es que es muy difícil dejar de valorar ciertas cosas: en una carta de puño y letra las palabras no son unos y ceros viajando sino que han sido dibujadas directamente por la mano de la persona que la escribe. Uno no tiene una copia de lo escrito, sino el objeto oríginal, donde además está la letra de la persona que escribe, una letra diferente de todas las demás. Y si ha llorado, es en ese mismo papel donde han caido sus lágrimas. Es que es difícil no valorarlo.
      Un besazo.


  3. Lo de la firma del director que casí parece real me ha llegado al corazón…¿Insinua usted, fuente de sed, que hay alguien capaz de firmar una carta que ni ha escrito ni sabe lo que pone?

    Duras acusaciones las suyas, sin duda, muy duras…eso sí: maravillosamente contadas, como siempre.

    un abrazo


    • Cada vez que veo en la carta de una compañía la firma impresa en azul como si fuera hecha a boli, me cago en todas las tácticas de marketing. Me imagino las lecciones en sus escuelas ¿Como aumentar la confianza de nuestros clientes? ¿Como aparentar cercanía con ellos? O quizá lleves razón y yo sea un mal pensado.



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