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Palabras

2 marzo 2010

Se nos vacían las palabras. No tenemos cuidado y se nos vacían. Es como si las pusiésemos boca abajo y las meneásemos hasta que todo el contenido cayera al suelo. No paramos de escuchar hablar de justicia o de libertad, envuelven en papel de regalo cualquier discurso, pero ese uso no es gratis, o al menos no es eterno ¿cuanto tiempo nos durarán las palabras sin llenarlas de hechos?

Porque es así como han crecido. Así han cogido su bonita forma, esculpidas por gente a base de actitud, y no simplemente expuestas en un mercado de ideas. Un pastor de Orihuela, Miguel Hernández, descubrió siendo muy joven las palabras y se agarró a ellas cada día del resto de su vida. Pero nunca las puso boca abajo. Al contrario, no paró de llenarlas de significado.

Sus palabras no se quedaron en los cafés admiradas por cultos literatos. Miguel Hernández se alistó como voluntario para combatir al fascismo, y no solo viajó al extranjero durante la Guerra Civil buscando apoyos a la causa republicana, sino que pasó muchas noches en la linea del frente. Pudo exiliarse pero no lo hizo y con la guerra terminada y perdida, muerto de miedo ante la posibilidad de ser asesinado y tirado en una cuneta, decidió huir solo a Portugal. A principios de Mayo de 1936 se compró unas alpargatas en Aroche, cerca de la frontera, y cruzó el Guadiana a nado. Al día siguiente las autoridades portuguesas lo detuvieron y lo entregaron a las españolas en Rosal de la Frontera. Unicamente llevaba un par de libros y un billete de veinte escudos. Poco después, en 1942, moriría de tuberculosis a la edad de 31 años en la enfermería de una cárcel en Alicante.

Ayer, un día cualquiera del 2010, el centenario de su nacimiento, en una gasolinera un voz pregrabada me dio las gracias por repostar y me deseó buen viaje. Maldita sea. Perdemos las palabras.

[…] Hablo, y el corazón me sale en el aliento.
Si no hablara lo mucho que quiero me ahogaría. […]

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13 comentarios

  1. Hay palabras como libertad y justicia que de tanto usarlas inopinadamente y sin criterio han perdido su primigenio y poderoso significado de tan manoseadas como están. Las palabras también se desgastan y pierden lustre si no las cuidamos. Eso lo sabía Miguel Hernández y por eso dejó en este mundo las palabras necesarias, ni una más ni una menos.


    • Ayyy, pues yo si que creo que dejó alguna palabra menos de las necesarias. Ojalá hubiera tenido más tiempo para seguir engrandeciéndolas.
      Un saludo.


  2. ………. puntos más que palabras para honrar a quien dejó el aliento en ellas….

    Miguel, un alma tan profunda, tan plena, tan generosa, que todavía todavía nos es regalada a través de las letras que, estoy contigo, con él sí tuvieron un significado. Y fíjate cómo es el dar sin límites: Ahí dejó Hernández todo lo que fue su existencia.
    Aún encerrado, muerto, abandonado y sin haber podido conocer lo más bonito que nos da la vida (la vida que creamos, su segundo hijo al que nunca conoció), dejó para el “siempre” (el tiempo sin horas, minutos ni segundos)los poemas que recogían todo su ser sin vergüenzas ni tapujos. Y hoy están al alcance de todos, incluso con la consciente certeza de que, con el uso indebido, perderán brillo, se morirán poco a poco, apagadas, asfixiadas, abandonadas… como Miguel, en su celda de Alicante.

    Sí, maldita sea……


    • Tenemos una responsabilidad con la herencia recibida. No podemos quedarnos impávidos ante la agonía de las palabras, ante su frivolización constante. Él hizo todo lo que tenía que hacer hasta dejar, como dices, toda su existencia, aunque de alguna manera sabía, o al menos tenía la esperanza, de que sus palabras esculpidas a sangre no iban a morir.
      en tus brazos donde late la libertad de los dos


      • libertad, respeto, lucha, amor, palabra… la misma palabra que según en la boca o la mano de quien, cobra un sentido u otro, etiquetas que inventamos para intentar que algo que no sabemos que es, pueda ser “palpable”. Y no miramos la palabra, si no quien la dice, y en ese momento juzgamos, ya no escuchamos mas, ya sabemos si merece la pena o no, si esta bacía o no……

        como siempre gracias
        un placer segur leyéndote

        “Que caven un hoyo en mi pecho y que te entierren en él” (Miguel Hernandez)

        …que mas decir!


      • _______ ¿Lo que dices es que la palabra no existe si no es dicha? luego siempre hay un sujeto y, claro, una parte del significado siempre variará con él. O ella. Y tampoco se puede decir dos veces la misma palabra, ya que nunca somos los mismos en dos instantes diferentes… uy! menudo hilo de donde tirar!

        ¡Un beso!


  3. PD: Gracias por este recuerdo al poeta. Sabía que por ahora rondaba el centenario de su nacimiento, pero, mierda,no caí en que fue ayer. Vaya con fuentedesed… 🙂


    • No, ayer no fue el dia en concreto. Me refería al 2010 como año de su centenario. Siento la confusión. El brindis en el dia de su cumpleaños está pendiente 😉


      • Bieeeeeeeeeeeen! pues mejor me lo pones, así no me lo he perdido. Prepararé la tarta, las velas (empezaré a recopilar el centenar) y un buen vaso de vino (a Hernández no le vamos a andar con pijeríos como ‘Champaigne’)para tan memorable día.

        Veremos sí se hace algo decente, aún nos quedará, seguro,que escuchar algún impresentable con discursos vacíos…

        En fin, a la palabra con la… ¿palabra?

        y faltan aún….


  4. Hablar por hablar, como no cuesta dinero, solo la saliva que empleamos y ésta nos llega así porque sí, pues nada las palabras salen a borbotones. Igual que opinar, qué facilidad, opinamos sin criterio y copiamos unos de otros porque es “tan fácil”. Pero pídele a cualquiera que describa, ahí ya nos quedamos cortos de palabras. Precisamente estos días he estado releyendo poesias de Miguel y aún todavía se me erizan los pelos y se me saltan las lágrimas.
    Gracias por tu escrito, él se merece tanto.
    “Gozar, y no morirse de contento,
    sufrir, y no vencerse en el sollozo…
    Un beso


    • Casi da la impresión a veces que preferimos un mundo con palabras pequeñitas, casi vacías, mucho más fáciles; no te ponen en problemas, no te inquietan y nos permiten seguir en busca de la sacrosanta comodidad, ese sitio donde no lloramos ni nos duele el pecho ni la conciencia no levanta la voz.
      Que bien saber de gente a la que todavía se le erizan los pelos.
      Un beso.


  5. Me han sobrecogido tus palabras, mi corazón está latiendo muy rápido, se me agolpa la emoción en la sien, contengo las lágrimas.
    Has hecho muy bien, lo has hecho muy bien, sigue… Muchas gracias, es un recordatorio más que bello, como siempre afinando los sentidos, educando.
    Un abrazo enorme.


    • Gracias a ti mirada. Sé lo que valoras las palabras, sé que no las usas por usar. El amigo Miguel nos coloca el alma por fuera del cuerpo.
      Un besazo.



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