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Hacia el electrocardiograma plano

16 julio 2010

Con poco más de 5 años, a Nacho le regalaron un barco pirata. Aun siendo uno de juguete le hacía mucha ilusión. Mientras retiraba la envoltura ya imaginaba lo que había dentro. Era un chico muy listo. La caja apareció por fin y Nacho la sacudió cuidadosamente para escuchar las piezas del interior sonar. Con los mofletes doloridos de sonreir pensó que la vida es el mayor de los bienes y el mundo un lugar fantástico.

Un año después, estando con sus padres de visita en casa de unos familiares, le regalaron una piruleta. Nacho, un chico muy listo, no lo olvidemos, la guardó para luego disfrutarla tranquilamente en su casa. Sin embargo, después en su habitación, con la piruleta a punto de acomodarse sobre su lengua, su madre se corporizó enfrente suya como recién llegada del Oeste de Oz. Se la quitó justo a tiempo argumentando que era malo para los dientes. Nacho se tiró en la cama boca abajo mientras sollozaba de manera contenida. Pensaba que la vida era una mierda y que no tenía sentido continuar.

Tenía 23 años cuando acabó la carrera. Para celebrarlo decidió no organizar unas fiestas de interés turístico internacional y dejarlo en salir a tomar una cerveza con un par de amigos. Esa misma tarde al echar un vistazo a su más que decente certificado académico, repito que era un tipo listo, pensó que aquello era la recompensa a muchos años de esfuerzos. Mientras se vestía para salir Nacho sonreía perezosamente.

Dos años después un Nacho enamorado encajaba la ruptura de una relación con un “no pasa nada”, todo un clásico de chicos listos que quieren conservar un mínimo de orgullo. Cuando ella se dio la vuelta y se marchó, él permaneció repitiéndose ese “no pasa nada” sorprendido al descubrir que además era verdad. No tardó mucho en darse también la vuelta y algo alicaído, eso sí, se dirigió a su casa pensando en la programación de televisión aquella noche.

Nacho tenía 43 años cuando acertó una quiniela. Para que luego haya dudas de que es un tipo listo. La cantidad era suficiente para pagar todo lo que le quedaba de hipoteca y decidió que ese era el uso que le iba a dar. Hizo todo el papeleo y días mas tarde cayó en la cuenta de que no le había comentado a nadie la gran noticia. Estuvo a punto de llamar a su madre pero no lo hizo. Tampoco la cosa merecía tanto la pena.

Su padre murió cinco años después. En el trabajo tenía derecho a cuatro días de ausencia ya que tenía que desplazarse de ciudad. Sin embargo Nacho solo se tomó dos días libres y volvió al trabajo con la excusa de que prefería tener su mente ocupada. Le sabía mal admitir que quería acabar unas tareas en las que estaba liado esos dias y prefirió mentir antés de que pareciera que no le importaba demasiado la muerte de su padre. Ya se sabe. Un tipo listo.

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10 comentarios

  1. Nacho es un prototipo “tan perfecto que roza lo universal”… (de dónde habré sacado la cita…?) Y lo universal, aquí, da miedo: terror por ver la evolución humana que nos lleva a la apatía, a la sedación como mecanismo de defensa para evitar sentir el dolor, la tristeza, la frustación…. Al final, claro, dejamos de sentir todo y pediremos en la farmacia, como vaticinó Sabina, “pastillas para no soñar”.
    No vaya a ser que nos sobresalte algún imprevisto…
    Besos nada sedados


    • Tengo la impresión de que dejamos de soñar no de manera consciente, no por miedo a la frustración, no hacemos nunca esa elección sino que algo por dentro nuestro muta para que no tengas llegar a eso. Le quita la magia al sueño de manera que ni siquiera tengamos la impresión de estar renunciando a algo. “Yo ya no estoy para estos trotes”… uf, si que da miedo, si.
      Besos. Despiertos creo 🙂


  2. http://goear.com/listen/85892ec/abriendo-caminos-diego-torres-y-juan-luis-guerra

    🙂

    ‎”No rechaces tus sueños. Sin la iluión ¿el mundo qué sería?” RAMÓN DE CAMPOAMOR


    • La llama que nos da calor y en la que llegado el momento nos consumimos…


  3. Pobre Nacho, preferiría estar muerto a dejar de sentir las cosas buenas y las malas en toda su magnitud, porque está claro que ojalá las malas no nos dolieran, pero ¿quien en capaz de rechazar las mejores de su vida?

    “[…] ignorar nuestros impulsos es, precisamente, ignorar lo único que nos hace realmente humanos” – The Matrix

    (mis citas son de menos caché ;P)

    Saludos.


    • No es que lo prefiramos, es que en gran medida lo estaríamos ¿verdad?

      ¿De menos caché? Rezemos.
      Creo en Neo sobre todas las cosas…


  4. A veces sólo me queda huir para no sentir el dolor.
    Todos tenemos derecho a no sentir dolor.


    • Será que tenemos derecho a intentar evitarlo, o a ponernos tiritas cuando llega, pero a no sentirlo… no se, eso viene en el lote.


  5. El precio que hay que pagar por ser “un tipo listo” es demasiado alto. Mejor me quedo con mi tontuna. Son muchos años juntos y ya la he cogido cariño. 🙂


    • Si, jeje, yo no solo le tengo cariño sino que aspiro a ser su más humilde siervo sólo a cambio de que no me deje ser “un tipo listo”.
      Un abrazo.



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