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Cruce de caminos

26 octubre 2010

La vieja, con abrigo largo y un perro pequeño tomado en su brazo izquierdo, aparece mientras descorre la cortinilla del fotomatón. Al salir va diciéndole algo tiernamente al perro. Después parece quedarse en silencio mientras espera que las fotos se impriman.

Yo sigo mi camino evitando que me vea mirarla y al llegar a casa cuento la anécdota durante la cena. Al principio nos reímos pero acabamos hablando de la soledad, de la familia, de la vejez. Al final recuperamos la estampa para poder acabar riendo de nuevo.

La vieja sigue su camino y llega a la clínica veterinaria donde al perro le ponen una inyección letal que acabará con los dolores del animal. La enfermedad terminal ya le impedía incluso andar. La vieja sale sola de la clínica y al llegar a casa esconde la tira de fotos en el fondo de un cajón. Cuenta brevemente a su familia como ha sido la cosa y se dirige a la cama sin cenar y con miedo de no poder apartar de su cabeza la imagen del perro en aquella mesa metálica.

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8 comentarios

  1. Las dos caras de la moneda.

    Simplemente, precioso.


    • O quizá las dos cruces, ¿no?


  2. nunca lo sabemos todo..


    • Aunque a veces es difícil ser consciente de eso. Supongo que de alguna manera nuestra mente clasifica y simplifica e ignora posibles variantes para no volvernos locos con la diversidad que tenemos delante. Digamos que no nos va la incertidumbre y preferimos incluso equivocarnos.


  3. Cuando era pequeña, recuerdo que miraba la gente que, a montones, andaba por la calle junto a mí. Y pensaba, alucinando, que cada una de ellas iba a un sitio concreto (o a ninguno en especial, pero “iba”) y que cada cual guardaba una historia. Este amasijo de historias que juntamos todos me creaba entonces una ansiedad que aún no he llegado a desterrar…


    • Es que es tremendo ¿verdad? Toda la gente con la que nos cruzamos y que viene de no sé donde y va hacia algun sitio y se nos cruza en un punto de su historia… ¿y cual será su historia? ¿En que se parece a la nuestra? ¿en que se diferencia? A mi me da la sensación de que los demás tienen historias reales y que la mía no es de verdad, que paranoia, ¿no?


      • Estar dentro de una historia “verdadera” que te parezca irreal es tan significativo como creerte la mentira en la que vives. Por cierto, ¿cómo definirías la realidad?

        (paranoia? nooooooo :))


  4. Algun recuerdo parecido tenemos todos los que hemos tenido perros alguna vez…
    triste relato…pero tan real…¡¡¡

    un abrazo



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