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Paciencia

8 abril 2011

No llores hijo, que no tiene importancia. Eres joven, piensas que esto es el fin del mundo, y esto, hijo, no es nada más que una tontería. La vida te enseñará que el dolor no es una excepción. El dolor está constantemente al acecho y te echará sus redes en el instante que huela que estás vivo. Pero no te preocupes, hijo, que aprenderás a no oler a vida. Pasará el tiempo y mirarás con indiferencia lo que hoy te impide respirar. Vendrán noticias mucho peores, hijo, habrá amaneceres que te despierten con palabras que nunca podrás olvidar, palabras que caerán en tu pecho y te nublarán el entendimiento. Pero ten paciencia hijo, que descubrirás poco a poco que no hace falta morir para no sentir nada. Quedarás vacío y preparado para lo que venga. Y otro amanecer te contará que yo he muerto, y tu mueca, ya triste, no tendrá que variar mucho. Me acompañarás sereno en mi último viaje y al día siguiente volverás al trabajo. Y así es mejor hijo. Solo ten paciencia.

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5 comentarios

  1. “Todo pasa y todo llega”, amigo, así es.
    Un abrazo enorme


    • Pues no estoy seguro de la segunda parte de tu afirmación. Pero si tú lo dices yo me lo creo 🙂
      Un abrazo.


      • La confianza es un buen regalo. Gracias. 🙂


  2. tristes palabras….reales..y ala vez alentadoras…una mezcla extraña..
    emotiva desde luego…

    un abrazo


    • ¿Alentadoras por la final aceptación de la tristeza, o por una chispilla de rebeldía que pudiera encenderse en algún sitio?
      Un abrazo.



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