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Arte no amateur

23 noviembre 2011

Lo vacío de mi discurso no es solamente mérito mío. Tened en cuenta que, digámoslo así, he sido amablemente invitado por las circunstancias a no reflexionar. O al menos a dejarlo para momentos muy ocasionales. Alguna tarde en la que mi mp3 se ha quedado sin pilas a medio camino y me he visto forzado a llegar hasta mi casa sin nada en lo que lograr centrar mi atención (la publicidad de las marquesinas se repite en demasía). O cuando no he tenido un tebeo a mano junto a la taza del váter y me he visto allí sentado sólo sin un triste champú cuya lista de ingredientes poder leer detenidamente en el par de minutos que tenía por delante. Y ya está. Pocos más instantes han resistido el embate.

Mi condición de lector voraz no sólo no ha servido para defenderme de esas, insisto en el término, circunstancias, sino que ha acompañado y acaso hasta pulido mi vacuidad. La inmensa mayoría de mis lecturas, diría todas si no fuera por mi exquisita moderación, han sido escritas por gente cuyo bienestar dependía de lo que escribía. Sí, por supuesto, libres, independientes y hasta democráticos y sostenibles. Grandes profesionales que me entretienen y me enganchan con sus productos tanto como lo hacen las hamburguesas. Y en cuanto a la otra actividad a la que le dedico tiempo, el cine, pues anda por los mismos lares, temiendo la invasión bárbara mientras al final de las películas aparece sí o sí el chorro de nombres de personas que han trabajado en ellas. Personas que probablemente quieren seguir trabajando en el sector. ¿Cómo no me van a dar lo que quiero? Son gente competente.

Y con este bagaje sumado a los monólogos estériles que cruzo con la gente ¿qué fondo queréis que anuncien mis palabras? Aprendo de lo que veo que no es poco. Soy un monito de imitación. Que hay elegidos por ahí destilando genialidad en medio de este lodazal, seguro, sin duda, y mis ojitos abiertos a ver si soy capaz de localizarlos. Búsqueda en progreso como dicen los ordenadores. Pero no vayáis a pretender que mientras tanto yo, con estos mimbres, vaya a esculpir ahora el David.

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2 comentarios

  1. ¡Pues no creas tú que es poco mérito el lograr tal discurso exento de contenido! Que si las horas de baño buscando a la desesperada el bote de champú, que si las películas (acudiendo a la fuerza a las grandes salas comerciales, con la cantidad de festivales de autor y películas alternativas que circulan por la red); que si venga a buscar a gente que, ni por asomo, pueda soltar un comentario profundo…. no es pequeña tarea esta!

    Menos mal que tenemos la inconmesurable ayuda de los medios de comunicación y los artífices del stablishment, que si no, enseguida cada cual se pone a darle al coco y no quieras saber dónde nos puede llevar eso…

    (Hasta creo que deberían darle el siguiente Nobel de la Paz a Ana Rosa Quintana o a… Belén Esteban! :S)


    • Recuerdo a José Mota en un sketch pillando a su hijo con un libro escondido y echándole la bronca, como si lo hubiera pillado con drogas. Y llevaba razón, esa no es manera de prepararse para el mundo en que vivimos. Pan y circo y a sonreír.



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