Archive for the ‘La semilla’ Category

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La semilla III

23 marzo 2010

28 de Enero

Creo que esta será mi última entrada en el diario. Cuando lo empecé mi intención era robarle al ajetreo de la vida un rato para reflexionar partiendo de lo vivido cada día, pero cada vez me interesa menos lo que escribo. Cada vez me cuesta más considerar válidas las enseñanzas que puedan surgir de lo que me va pasando.

Hoy he recibido un correo de Sonia en el que me cuenta que Diego ha muerto y que ella va a marcharse. En un adjunto me envía parte de una conversación que tuvo con él no hace mucho y en la que hablaron de mí. Allí hay una serie de palabras que sumadas dicen en resumidas cuentas que me he vendido y que ahora soy poco más que un tonto feliz. Y escondida entre esas palabras Sonia ha puesto sólo para mis ojos la acusación de que yo soy en parte responsable de lo de Diego y que a ella le parece injusto todo esto. Quizá si los tres nunca nos hubiéramos conocido, Diego estaría en un sitio parecido a en el que yo, a su juicio, estoy ahora. Es posible. Posibles son muchas cosas.

Marisa ha estado vomitando todo el día. Le han renovado la baja aunque no puede estarse quieta. Cuando he llegado esta noche estaba preciosa toda manchada de pintura de diferentes colores. Sigue sin dejarme pasar a la habitación del bebé a ver como está quedando. La adoro.

Hoy también he leído que ayer murió Sallinger. No me cabe duda de que en los escaparates de las librerías volverán a exhibir El Guardian entre el Centeno y que me entrarán ganas de releerlo. Ya me han entrado de hecho. También ha muerto Howard Zinn pero de eso, claro, se ha hablado muy poco. Me da rabia.

No me quito a Diego de la cabeza. Posibles son muchas cosas, pero ya no para él.

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La semilla II

16 marzo 2010

Hola Fran,

¿Como estás? ¿Todo bien? He oído que Marisa está embarazada así que aprovecho para darte la enhorabuena.

Supongo que te estarás preguntando si después de tanto tiempo te escribo por alguna razón concreta o sólo en honor a aquel “nos tenemos que mantener en contacto” que nos proponíamos cuando íbamos viendo que cada vez coincidíamos menos. Puede que ver mi nombre en la bandeja de entrada te dé una alegría o por el contrario te dé… no sé… ¿pereza? No me haré la fuerte diciendo que me da igual lo que sientas. No me da igual. Pero en cualquier caso no influye en lo que busco escribiéndote. Te sacaré de dudas adelantándote que probablemente esta va a ser la última vez que sabrás de mí. He decidido marcharme. Dejar esta ciudad y con ella lo que ha sido mi vida hasta ahora.

¿Has leído el archivo que te he adjuntado? Si lo has hecho sé que no es necesario decir que me encontré con Diego, con el Diego, hace un par de semanas. También hacía mucho tiempo que no lo veía. Como cambian las cosas ¿verdad? ¿Te imaginas que pensaríamos si hace cinco años nos hubieran dicho que relación íbamos a tener hoy? Nos hubiésemos muerto de pena. Y no porque las cosas cambien, sino por como cambian. Diego, de alguna manera, sigue mirando desde aquella posición. Bueno, seguía mirando. Murió ayer.

Como te he dicho me voy. No creo que pueda enderezar mi vida, necesito otra. Y si tengo alguna posibilidad, desde luego, es lejos de la primera. No te he transcrito lo que Diego me dijo sobre ti porque piense que debas plantearte hacer algo parecido. Ni mucho menos. Yo no opino como él. Simplemente ignoro como eres ahora. Pero quiero ir con el mínimo equipaje posible y las ganas de contarte todo esto ocupan mucho.

No sé como murió Diego. No quiero saberlo. Con lo poco que sé del camino que ha llevado ya me parece más honesto que el mío. Lleve a donde lleve.

Un abrazo Fran.

Sonia.

PD: No hace falta que contestes.

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La semilla I

12 marzo 2010

¿Ya no te acuerdas de lo que le hicieron a Fran? No le cortaron las manos pero se las ataron a un teclado y ahora se pasa el día introduciendo los datos personales de gente que ni conoce ni conocerá nunca en no sé qué programa o sistema o algo así, eso que no para de nombrar con unas siglas. Nunca las logro recordar. Y los registros. También habla de registros. Formularios y registros. Antes no era así. Acuérdate de él. ¿Has conocido a alguien con tanta curiosidad? Se podía pasar horas hablando de un tema a base de hacernos preguntas. Nos estudiaba. El cerdo nos estudiaba. Eramos su población muestra. Todavía pienso en aquellas conversaciones. Siguen vivas. Siguen sin concluir. Por eso a él le encantaban. Pero parece haber olvidado aquellas preguntas. O le dan igual. Ahora de su boca sólo salen registros. No le han cortado la lengua pero para eso la usa ahora. Introducción de registros, edición de registros, los dados de alta, los que están en cola de no sé qué y un montón de palabras más. ¿Y sabes por qué Sonia? ¿Sabes por qué no habla de otra cosa? Eso es lo peor. Porqué le gusta. Se cree lo que hace. ¿Somos así de marionetas? Parece que solo hace falta saber hacer algo bien para que nos guste hacerlo. Nos dan un terrón de azúcar de vez en cuando y creemos que hemos encontrado el sentido de la vida. Y ese es el final. Encontramos la felicidad y nos sentamos a ver los deportes en la tele. Ese es el final. Y a luchar por los nuestros. Eso hace ahora Fran. Lucha por los suyos. ¿Lo puedes creer? Fran en un gimnasio. Yo no lo puedo creer. Bueno Sonia, me tengo que ir. Siento ir con prisas. Nos vemos ¿vale?